Recién cumplidos los 48 años y dos de beber una pócima de amor quinceañero me siento en mi bar para disfrutar el mejor de los tragos..... un trago que me embriaga cada vez que tomo un sorbo, un trago que ha estado ahí por más de 30 años y que nunca pensé que probaría....cada sorbo me invade de alegría y de placer....también de alguna penita, como cuando los borrachos se ponen sentimentales y se emocionan con todo. Mi trago es dulce y agraz, pero más felíz que cualquiera que probara con anterioridad. Estoy queriendo y recibiendo amor, pensé que mi vida sólo serían mis hijos, pero ahora he vuelto a vivir yo, la mujer. Mi livido intacta, me transporto, suspiro, disfruto, logro los mejores orgasmos en años.... que sexual !!! pero importante vivirlo en esta etapa y como si el tiempo no hubiera pasado. Me siento plena , felíz y mis hijos aperrando conmigo porque poco he podido complementar estos dos amores, no por falta de preocupación o deseo sino porque los hijos adolescentes ya están bebiendo y probando sus propios tragos de la vida que conocen ya dejando de ser niños y e3n medio de sus propios bares no alcanzamos a estar todos juntos, en fin. Todo conversado, todo como un proceso normal, viviendo como si fuera el último día, la última vez .... (que ya dos veces "casi ha sido" ).
La experiencia de vida ha provocado instancias incómodas y tristes, me dicen que sólo producto de mi mente .... xuxa!! nunca tan huev......, sólo que si deseo seguir bebiendo debo asumir, evitar, gua!!!! que difícil.....pero necesito seguir sientiéndome felíz. Mi trago está aquí enfrente,me mira, me atiende, me encanta y no puedo dejar de decir ¡¡¡salud!!

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